Vicenç PAGÈS JORDÀ

Un tramvia anomenat text

Empúries, 1998

Sinopsis

Vivimos en una sociedad que obliga a saber escribir pero que no enseña a hacerlo. ¿Cómo puede ser que después de años de aprendizaje haya un gran número de ciudadanos que no sean capaces de escribir una carta o un informe? Esta incapacidad ¿tiene alguna relación con el menosprecio hacia la literatura que muestra parte del personal docente? ¿Es posible que alguien mejore la calidad de lo que escribe sin que mejore la calidad de lo que lee?

Ante la avalancha de manuales que pretenden reducir la escritura a una técnica o ante la tesis romántica que limita la escritura a las personas que nacen con ese don, el texto se perfila como una mezcla inseparable de inspiración y oficio, de genio y de competencia, de magia y de disciplina. Por eso los mejores profesores de escritura, literaria o no, se llaman Horacio, Calvino, Poe o Nabokov.