Enrique VILA-MATAS

Suicidios ejemplares

Anagrama, 1991; PRH/DeBolsillo, 2015

Traducciones

(Brasil, Cosac & Naify, 2009 / Quiosco, Folha de San Paulo); (Francia, Bourgois, 1995 / Bolsillo, Titres 2008); (Alemania, Suhrkamp, 1995); (Holanda, Nijgh van Ditmar, 1992); (Italia, Sellerio, 1994 / Nottetempo, 2004); (Portugal, Assírio & Alvim, 1994); (Serbia, Alexandria Press, 2004); (Suecia, Aegis, 1995)

La prensa ha dicho...

«Basta con acudir a los artículos críticos de Enrique Vila-Matas para comprobar cómo la originalidad e inteligencia de sus lecturas trasciende el simple comentario crítico para elevarlo a la condición de ensayo.» J. A. Masoliver Ródenas

Sinopsis

En el prólogo de esta colección de suicidios imaginarios se nos habla de unos grafittis misteriosos que hace unos años aparecieron en la ciudad nueva de Fez, en Marruecos: «Se descubrió que los trazaba un vagabundo, un campesino emigrado que no se había integrado en la vida urbana y que para orientarse debía marcar itinerarios de su propio mapa secreto, superponiéndolos a la topografía de la ciudad moderna que le era extraña y hostil…» Todo parece indicar que en estos relatos, el narrador, al igual que el vagabundo de Fez, intenta orientarse en el laberinto del suicidio a base de marcar el itinerario de su propio mapa secreto y literario: «Y eso me lleva a pensar en Pessoa (“Viajar, perder países”) y a parafrasearlo: Viajar, perder suicidios; perderlos todos. Viajar hasta que se agoten las nobles opciones de muerte que existen.»

Viajar y perder países, inventar personajes que evitan que nos arrojemos al vacío, adentrarse a tumba abierta en la realidad, perseguir con gran fatiga vidas ajenas, morir de esa pasión extrema que puede ser el amor, coleccionar tempestades, interiorizar a los muertos, perderse, resignarse a la grisura de la vida, practicar la saudade, convertirse en fantasma: éstas son algunas de las nobles suertes de muerte o despedidas irónicas de la vida que habitan las páginas de esta colección de sutiles suicidios y van trazando un inquietante itinerario moral a través del tema de la muerte por mano propia, sin sucumbir al suicidio pero también sin escapar de él.