Use LAHOZ

Jauja

Eden | Destino, 2019

La prensa ha dicho...

«Leí esta novela sin poder abandonarla ni un instante. Su voz narradora tiene mucho que ver. Es una voz que ve, recuerda, guía y toma la palabra cuando sus personajes no la encuentran. Lahoz sigue fiel a su poética narrativa, el realismo. Un realismo asumido a conciencia y sin complejos. Yo hablo de Balzac, también se podría citar a Zola. Y al maestro Delibes. Y claro, Chéjov. Que la vida no es jauja, ya lo sabíamos. La cuestión era contarnos su porqué con la convincente madurez estética con que nos lo narra Use Lahoz» Ernesto Ayala-Dip, El País

«La obra más acabada de uno de los escritores más valiosos de nuestra narrativa» Juan Ángel Juristo, La Vanguardia

«Hay que remontarse al Cela de Pascual Duarte o al exagerado Luis Landínez de Los hijos de Máximo Judas para encontrar una novela que exhiba el primitivismo brutal de los pueblos miserables con tanto énfasis como Jauja. El retorno a las tintas más escabrosas del tremendismo de alta posguerra tiene, sin embargo, en Use Lahoz un sesgo novedoso, una existencia al margen de la historia con el pálpito de la modernidad y del futuro» Sanz Villanueva, El Cultural

 «Use Lahoz, un escritor con un insustituible bisturí literario.» Plàcid Garcia-Planas, La Vanguardia

 «La mejor obra que ha escrito hasta la fecha Use Lahoz. (…) En sus novelas el dolor es real y a mitad de novela te emocionas y lloras porque te resulta insoportable esa tristeza. Esto es muy difícil sentirlo hoy día y por eso Jauja es un acontecimiento en las mesas de las librerías más exigentes.» Manuel Mateo Pérez, El Mundo

 «Ágiles diálogos, excelente descripción de ambientes e inmejorable conformación de personajes constituyen las claves de esta conseguida novela de clásica factura realista.» Jesús Ferrer, La Razón

Sinopsis

***4ª edición***

Una gran y conmovedora epopeya humana sobre el pulso permanente entre las aspiraciones individuales y las normas que rigen el destino.

María Broto es una reconocida actriz de teatro al filo de los cuarenta. A la salida del estreno de El jardín de los cerezos de Chejov –su representación soñada–, en la que encarna el papel de Luiba Andreievna, un hombre la espera en la puerta trasera del teatro. A primera vista, María no lo reconoce, pero el hombre insiste en explicarle quién es y por qué ha venido a buscarla.

Así recibe María la noticia de la repentina muerte de Teodoro Broto, su padre. La noticia, inesperada, viene acompañada del ofrecimiento de este hombre de volver al pueblo en el que vivieron de niños para asistir al funeral que tendrá lugar al día siguiente.

Pero María no tiene claro si quiere hacer este viaje al pasado y hurgar en las heridas abiertas de una infancia que todavía lleva marcadas en su interior.

Jauja entrelaza épocas, escenografías y sentimientos. Se enfrenta al pulso permanente entre las aspiraciones individuales y las normas que rigen el destino, y presenta un heterogéneo conjunto de personajes a los que seguimos durante varios años, para crear una epopeya humana y conmovedora que aborda los grandes temas: el amor y la pérdida, la fragilidad del éxito, las renuncias que impone el paso del tiempo, la dolorosa posibilidad del perdón, el deseo de redención, la dificultad de mirar a la verdad a la cara y, por supuesto, el rastro de la infancia, ese jardín de los cerezos que brilla por fuera, mientras los personajes que lo observan se deshacen por dentro.