Enrique VILA-MATAS

Extraña forma de vida

Anagrama, 1997; PRH/DeBolsillo, 2013

Traducciones

(Alemania, Nagel & Kimche, 2002); (Francia, Bourgois, 2000 / Bolsillo, Titres, 2009); (Portugal, Assirio & Alvim, 1995); (Rusia, Inostranka, 2005)

Sinopsis

2008La profesión de espía es la más solitaria, pero también la más excitante del mundo. La persona que abrace ese oficio debe estar preparada para –extraña forma de vida– despistar a sus perseguidores por el conocido sistema del zig-zag, saltar de taxis en marcha ante una boca de metro, trabajar en busca de una meta desconocida, sobrellevar la desilusión de fracasar en el empeño, saber correr pero también saber permanecer inmóvil, quedarse durante horas observando una ventana. La persona que abrace el oficio de espía debe estar preparada para –extraña forma de vida– perseguir ciertas verdades que se ocultan entre las cosas y que resultan difíciles de alcanzar. Al igual que los espías, los escritores también persiguen metas desconocidas y tienen que ir más allá de las apariencias. Algo en ellos hay de voyeurs, pues casi todos espían un poco la vida por el ojo de la cerradura. Por eso también es extraña la forma de vida que lleva Cyrano, el escritor que protagoniza esta novela y que se ha pasado años y años espiando a todo el mundo –a su padre, por ejemplo, que hablaba con las ratas y las voces del subsuelo; a su abuelo, que al final de sus días fue también un redomado voyeur; a los desagradables vecinos del barrio, pero también a artistas como Graham Greene o Salvador Dalí–, en fin, a todo bicho viviente, lo cual no hace más que confirmar lo endogámicas que fueron siempre las relaciones entre espionaje y literatura. Extraña forma de vida es, además, el título de un fado de Amalia Rodrigues, una canción que al escritor de esta novela –que es un tenaz perseguidor de vidas ajenas, una especie de ocioso detective, un espía total, un cuentista– le trae precisamente el recuerdo de ese día que fue el más importante de su vida, pues en el curso del mismo tuvo que elegir entre un amor eterno y uno pasajero. Sobre ese día escribe obsesivamente y ya no vive nuestro hombre salvo para –extraña forma de vida– recordar sin tregua aquel día tan decisivo.

(España, Anagrama, 1997 / Bolsillo, Quinteto, 2008)